La seguridad e inteligencia, aplicadas al desarrollo de estrategias competitivas, permiten crear los entornos seguros y obtener el conocimiento para minimizar la incertidumbre en la toma de decisiones a nivel estratégico, operacional y táctico

“Estrategia es la dirección y alcance de una organización a largo plazo que permite lograr una ventaja en un entorno cambiante mediante la configuración de sus recursos y competencias, con el fin de satisfacer las expectativas de las partes interesadas”. Dirección Estratégica (2006), G. Johnson, K. Scholes y R. Whittington

Las estrategias competitivas se desarrollan sobre el análisis y la planificación prospectiva desde la perspectiva multidimensional a largo plazo, para controlar las vulnerabilidades, potenciar fortalezas, resiliencia y anticiparse a los posibles escenarios. El objetivo es impulsar intereses propios, asegurar la continuidad, potenciar la competitividad, crecimiento y minimizar las influencias ajenas. Las estrategias requieren una constante adaptación a la evolución de los riesgos, mercados, aspectos legales, financieros u otros, y al comportamiento de los actores relevantes.

El objetivo de nuestra gestión estratégica de seguridad e inteligencia proporciona a la alta dirección el conocimiento para minimizar la incertidumbre en la toma de decisiones en su planificación y dirección estratégica, y su adaptación continua a los objetivos determinados. La gestión se centra en área estratégica, operacional, táctica y logística. El área estratégica se orienta a la resiliencia, continuidad, competitividad y el crecimiento del negocio, área operacional a las líneas de aprovisionamiento, producción, productos, servicios y procesos, área táctica a la protección y seguridad del personal y de todos los activos integrados y área logística a los soportes propios o externalizados.

Área Estratégica
Área Operacional
Área Táctica
Área Logística

Las empresas, especialmente aquellas que han iniciado o planifican iniciar un proceso de crecimiento, exportación e internacionalización, necesitan emplear la seguridad e inteligencia en la definición de su desarrollo estratégico, para adquirir el conocimiento que les permite analizar sus propios recursos y capacidades, los escenarios de sus actividades y posibles competidores o adversarios, con la finalidad de crear un entorno seguro, optimizar los procesos en su cadena de valor, obtener ventajas competitivas significativas y proteger sus activos críticos. La finalidad de la seguridad e inteligencia aplicadas a la dirección estratégica de las empresas es asegurar su continuidad del negocio y potenciar su crecimiento sostenible.

Todos los procesos de internacionalización suponen desplazamientos de ejecutivos y de personal de la entidad al exterior, en algunos casos, a destinos con altos índices de riesgo e inestabilidad. Para este tipo de desplazamientos proporcionamos la gestión de seguridad e inteligencia en materia de autoprotección y protección específica, orientada a proteger las personas durante de su trayecto y determinar la seguridad en el lugar de su estancia y labores.

La definición de estrategias corporativas válidas y la toma de decisiones acertadas, depende en gran parte de como la entidad emplea la seguridad e inteligencia en su dirección estratégica

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